Recuerdos de… Pepi Ortiz Martínez

Yo tuve la suerte de venir a este colegio, pues mi casa estaba justo al lado. En él pasé unos años muy bonitos, me formé y me hice adolescente, dejando el colegio con 14 años para marcharme al instituto, sin imaginarme lo que lo echaría de menos posteriormente, aunque teniendo la suerte de seguir con mis amigas del cole.

Durante mi estancia en el colegio tuve un profesorado excelente al que hoy sigo recordando. En infantil estuve con Hna. Manuela y la Srta. Rosarito. En primaria tuve a Loli Parra, Maruja García, Juani, Ignacia, Mª Teresa… Y cuando  pasé a 6º estuve con Manuel, Antonio, Ismael, Milagros, Mª Dolores Guirao, Mª Carmen Gómez, Hna. Bernardina, Hna. Josefa… Y Hna. Antonia ¡Qué momentos! Nos enseñó a hacer ganchillo y a bordar, hicimos mantelerías, Tú y yos, paños, etc. que aún conservo.

 

Recuerdo que había muchas personas en el cole que llenaron mi infancia de amor y cariño, como la Hna. Amalia Cortés, a la que tuve la suerte de tratar y conocer, con esa grandeza de corazón que tenía; luego, por circunstancias de la vida, nos alejamos… También recuerdo a Hna. Eduvigis: todo nervio y alegría, puramente un terremoto de sentimientos que transmitía a todo el que estuviera cerca.

A Hna. Candelaria la llegué a querer como algo mío, pues yo no he tenido abuelos ni abuelas y ella para mí era algo muy grande, pues llenaba ese vacío.

También tengo una mención especial para Hna. Adela Cuenca. Con ella compartimos más tiempo y recuerdo todas esas tardes que pasaba junto a ella en portería esperando a mi padre. Ella me enseñaba a rezar y entender cosas que, como niña, no dejaba de preguntar.

En mis tiempos de comulgante conocí a la Hna. Mª del Carmen Aparicio ¡Qué bien lo pasé y cuántas cosas aprendí! Muchos viernes por la tarde me quedaba con ella preparando y haciendo carteles y letreros para que el lunes todos los niños observaran los murales, todos con contenidos llenos de amor a la Virgen, al prójimo…

Son tantos recuerdos y momentos en los que no puedo pasar por alto las “Concentraciones Deportivas Carmelitas”, para las que pasábamos todo el año con Chelo preparándolas y trabajando.

También recuerdo el uniforme, al que estaba deseando perder de vista, pero al que después tanto eché de menos. Menos mal que se cambió, porque el marrón ¡Tela marinera lo que se reían y nos decían los demás niños!

Fueron muchos acontecimientos buenos de nuestra vida los que se celebraban en el colegio: comuniones, confirmaciones… Aquí celebré la mía. También todas esas misas de Nochebuena, Sábado Santo, etc. en las que siempre estaba Don Ángel amenizándolas y haciéndolas inolvidables y después, por supuesto ¡A celebrarlo con chocolate caliente y monas! ¡Como para olvidarlo!

Tras todos estos años tan bonitos y cargados de sentimientos, no puedo dejar de recordar a todos mis compañeros y amigos “CARMELITAS” que conservo tras tantos años y con los que tuvimos la suerte de coincidir en este colegio que nos ha ayudado a ser hombres y mujeres de bien.

Por tanto, me gustaría agradecer esa labor que nuestras hermanas hicieron en su momento con nosotros y que hoy día siguen haciendo con nuestros hijos, que, al igual que nosotros, sentirán dentro de unos años la misma satisfacción y alegría que hoy tenemos.

Ir al contenido