Recuerdos de… José Martínez

A mí me llaman Pepe el de los caballos porque en nuestra casa de huerta amaestrábamos caballos.

Cuando se construyó el colegio, todo era huerta. Mi terreno estaba junto al del colegio. Era una tierra muy húmeda porque por ella pasaba un brazal, cultivabas y a medio metro nacía el agua. Tenía mohíno, una hierba como si fuera manzanilla. En el bancal de mi abuelo había que plantar 3 ó 4 veces para tener una buena cosecha. El agua venía de la orilla de la vía hacia la obra, a veces se anegaba todo y tenían que parar la construcción. En las fotos del 75 se ven como dos barriles metálicos grandes: eran máquinas de hacer cemento de la obra.

Las hermanas tenían muy buena relación con nosotros. Los domingos por la tarde Hnas. Adela y Antonia venían a vernos. Una vez llegaban ellas a la esquina de mi casa y salía mi suegra del gallinero con seis huevos. Ella se los dio, aunque las hermanas no querían aceptarlos, luego lo han celebrado mucho, cada vez que nos vemos nos lo recuerdan. Compartíamos con ellas lo que teníamos.

 

Entré en la Asociación de Padres en 1.976, siendo presiente Pepe Berenguer Plaza. Cuando mi hijo tenía 8 años, en 1.980 más o menos, siendo directora Hna. Asunción Perelló y yo vocal de deportes, los niños participaban en campeonatos regionales de futbito. Paco Ramos era el entrenador, entre los dos llevábamos a los chicos a competir. Ganaron tres campeonatos regionales. El equipo estaba formado por José Diego, Juan Martínez Cárceles (mi hijo), Ángel Mota, Manolo, José Manzano, Pepito García, Víctor, José Diego y Antonio. Balibrea. Es un grupo de chicos  que se conocen desde los 3 años y siguen manteniendo su amistad, se ven de vez en cuando.

El 6 de marzo de 1.982 celebramos un maratón por el barrio, organizado por el APA. Se cortaron las calles y participaron muchos alumnos del colegio. Se dieron premios.

Otra actividad que realizábamos en aquellos tiempos eran las concentraciones deportivas intercolegiales. Los padres organizábamos el viaje, en clase de gimnasia con la profesora Chelo Marco preparaban unas tablas de gimnasia preciosas donde Murcia siempre destacaba por el gran número de alumnos participantes y la dificultad de los ejercicios que realizaban  eran muy bonitas. Fuimos a Socuéllamos, San Juan, Sax, Alicante y Orihuela. Las asociaciones de APAS preparaban toda la acogida: buscaban un lugar espacioso, pues nos reuníamos muchos cientos de personas, daban medallas, trofeos conmemorativos, nos invitaban a bebidas, algo de comida. Teníamos una relación muy buena entre las familias de todos los colegios carmelitas.

En la época en que Hna. María Moreno era directora yo le hacía muchos recados. Colaboré mucho con ella.

Los miembros de la Asociación de Padres organizamos equipos, por las noches íbamos al colegio a jugar al fútbol. Un día jugué un partido de 8 a 10 de la noche y tenía dos caballos que me esperaban para montarlos, pues al día siguiente los llevábamos a Ibi; esa  noche casi no dormí.

La junta de APAS nos reuníamos 3 ó 4 veces al mes. Yo, como vocal de deportes, me reunía también con los padres para informarles de nuestra actividad

A finales de los 80 rodamos la película “Una vida, un recuerdo”, había muy buen ambiente en la Asociación de Padres,  todos éramos muy buenos compañeros, Hna. Josefina Díaz nos comprometió a todos. Rodamos en mi terreno, en Encebras y en muchos sitios, Fueron unos años inolvidables. Trabajamos muchísimo para mejorar el colegio. Lo pasábamos muy bien y lo mejor de todo es que llegamos a ser grandes amigos. Más que eso: hermanos.

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