Aprendizaje cooperativo, un camino al Somos Uno

“Más valen dos que uno solo, pues tienen mejor remuneración por su trabajo. Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero; pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante! Además, si dos se acuestan juntos se mantienen calientes, pero uno solo ¿cómo se calentará? Y si alguien puede prevalecer contra el que está solo, dos lo resistirán. Un cordel de tres {hilos} no se rompe fácilmente.” Eclesiastés 4:9-12

Las Hermanas y el Equipo Directivo del Colegio Santa María de Murcia, en una apuesta por la búsqueda de la excelencia educativa, incluyeron en el plan de formación del profesorado un curso que suponía la implantación en Secundaria de una nueva línea pedagógica basada en el Aprendizaje Cooperativo. Así pues, el pasado mes de julio los profesores de Secundaria comenzamos el estudio de esta metodología de la mano de un gran experto en la materia llamado Pepe Linares, quien nos mostró una visión del camino que debíamos emprender. En una primera toma de contacto con la definición genérica de Aprendizaje Cooperativo:
“El conjunto de procedimientos de enseñanza que parten de la organización de la clase en pequeños grupos mixtos y heterogéneos donde el alumnado trabaja conjuntamente, de forma coordinada entre sí, para resolver tareas académicas y profundizar en su propio aprendizaje. Por tanto, requiere de la participación directa y activa del alumnado.”
Empezamos a intuir que dicho sistema encerraba unas claves que iban más allá de la mejora en el rendimiento y resultados académicos de nuestros alumnos.
Esa visión inicial que presentíamos, después de dos meses en los que seguíamos formándonos, interiorizando y desarrollando la práctica y dinámicas de actividades cooperativas, se materializaron las primeras evidencias que revelaron una herramienta mucho más potente e innovadora de lo que aparentaba a priori.
Los alumnos no sólo se convierten en protagonistas de su proceso de aprendizaje, sino que van siendo conscientes de que en la interdependencia positiva que experimentan, animan y facilitan los esfuerzos de los demás. Buscan el objetivo común, se apoyan y respaldan en alcanzar las metas. Todos tienen un papel determinante en el grupo, aportan y exploran sus “talentos y dones” al ponerlos al servicio de sus compañeros, asumiendo responsabilidades y siendo activos no sólo como educandos sino también como docentes; se establece un vínculo emocional entre ellos, rebajando el nivel de conflictividad, pues aprenden a comunicar sus diferencias desde el diálogo, el respeto y el sentido de pertenencia; surge como consecuencia la aceptación de la diversidad en su sentido más amplio, logrando que el clima del aula sea positivo (seguro y promovedor), lo que favorece que estos desarrollen unas habilidades socioafectivas que mejoran la autoestima el autoconcepto…
Y, de esta manera, podríamos seguir enumerando los efectos que benefician al desarrollo de los chicos, no obstante, siendo exhaustivos nos quedaríamos cortos si no apreciásemos que este recorrido, nada sencillo pues exige compromiso y dedicación por parte de toda la Comunidad Educativa, adquiere una dimensión mayor cuando éstos toman conciencia de que como seres son valiosos e importantes para el resto y que sus acciones y decisiones se hacen necesarias y fundamentales en el funcionamiento de nuestro mundo. En palabras de nuestro Papa Francisco:
“Caminando y trabajando juntos se experimenta el gran milagro de la esperanza: todo nos parece nuevamente posible. En este sentido la cooperación es un modo para hacer concreta la esperanza en la vida de las personas.”
Por tanto, aunque los hermanos Johnson and Johnson, padres del Aprendizaje Cooperativo, tal vez no tuvieran en cuenta las consecuencias que podría darse en la dimensión espiritual de las personas, es una consecuencia clara que los alumnos viven plenamente el lema de nuestros centros este curso: “Somos uno”. Se hace realidad que la Fe se vive en comunidad; comprueban que si cada uno de ellos da lo mejor de sí mismo se obrará el milagro de la multiplicación de los panes y los peces; contemplan y sienten que si aman al prójimo como a sí mismos serán agentes promotores y transformadores de una sociedad más justa y solidaria.

Candelaria Iniesta Barranco

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