Gracias, hermana Belén, por tanto amor compartido.
Hay días que quedan grabados para siempre en el corazón y en la memoria de una comunidad educativa. Hoy es uno de ellos.
Después de 21 años de entrega generosa, servicio incansable y presencia silenciosa, nuestra querida hermana Belén inicia una nueva etapa en la Casa Madre, dejando una huella imborrable en el Colegio Santa María del Carmen de Murcia.
Durante todos estos años ha sabido vivir un DON muy especial: el de estar siempre disponible para los demás. Como tutora, profesora, monitora… o simplemente de pie en aquella escalera, viendo subir y bajar a tantos alumnos, acompañando con su sonrisa, su mirada y esa presencia discreta que parecía decir: «Aquí estoy, podéis contar conmigo».
¡Cuántas maneras de estar! ¡Cuántas formas de servir! ¡Cuánto cariño sembrado en los pequeños gestos de cada día!
Porque hay personas que enseñan con sus palabras y otras que, además, educan con su vida. Y tú, hermana Belén, has sido ejemplo de entrega, sencillez, fidelidad y amor.
Hoy, las Hermanas Carmelitas de la comunidad de Murcia, junto con el equipo directivo, el personal docente y no docente y toda nuestra comunidad educativa, queremos decirte una palabra que nace de lo más profundo del corazón:
¡GRACIAS, HERMANA BELÉN!
Gracias por estos 21 años de vida compartida, por tu disponibilidad, por tu sonrisa y por hacer de nuestro colegio un verdadero hogar.
Sabemos que en la Casa Madre estarás bien cuidada y rodeada de cariño. Pero queremos que sepas que aquí siempre tendrás tu casa y tu familia.
Sigue rezando por nosotros, que nosotros seguiremos llevándote en el corazón.
Porque quien ha entregado su vida con amor nunca se marcha del todo. Permanece para siempre en las personas a las que ha querido y servido.
¡Gracias por tanto, hermana Belén! ¡Te queremos!